La Fundación: Nuestro monasterio fue fundado el 8 de Septiembre de 1960 en el entonces solitario valle de La Dehesa, aledaño a Santiago, por la Abadía Trapense de St. Joseph, Spencer, Massachusetts, Estados Unidos. La propiedad se pudo comprar gracias a la generosidad de la Sra. Sarita East, benefactora norteamericana. El P. Alejandro Dietzler y otros seis hermanos formaron el grupo fundador. De este grupo tenemos la gracia de contar aún entre nosotros con el P. Ricardo Gans y el Hno. Tomás O’Hara que partió a la Casa del Padre el año 2015. Luego, en el año 1966, la Abadía de Gethsemani, Kentucky, Estados Unidos, asumió la paternidad de la fundación, apoyándonos con más hermanos y recursos, lo que nos permitió mejorar los edificios y los cultivos. Del grupo de hermanos que vinieron de Gethsemani, actualmente están con nosotros el P. Jorge Peterson y el P. Lino Doerner.

La Comunidad: La vida monástica trapense fue, desde un principio, bien acogida tanto por la iglesia como por la sociedad chilena. La vida de los monjes trapenses se caracteriza por su sencillez y por su dedicación a la oración y al trabajo. Su sentido se encuentra enteramente en Dios y en la comunión con los hombres. El ideal monástico de la búsqueda del Dios vivo y verdadero animó a muchos jóvenes a unirse a nuestra comunidad. No todos perseveraron en la vida monástica, pero todos encontraron el sentido de la vida y la experiencia del amor de Dios. En el año 1970, nuestro monasterio fue reconocido como priorato semi-autónomo y el P. Ricardo Gans fue elegido su primer Prior. En estos años se integró a nuestra Comunidad el Hno. Martín Charles, procedente de la Abadía del Holy Spirit, Conyers, Estados Unidos († 2016). En el año 1980, nuestra Orden concedió a la comunidad su autonomía plena como Priorato Mayor, continuando en el liderazgo el P. Ricardo. En esos años el crecimiento de la ciudad de Santiago empezó a invadir la tranquilidad del monasterio. Esto nos obligó a buscar un lugar más tranquilo y alejado de la capital para llevar a cabo más apropiadamente nuestra vivencia monástica. Finalmente, el 8 de Septiembre de 1986, pudimos realizar el traslado de la comunidad a nuestra actual ubicación, asumiendo desde entonces el nombre de Monasterio Trapense Santa María de Miraflores.

La Misión: Ser monje trapense significa básicamente buscar a Dios, siguiendo a Cristo bajo un estilo de vida según el modo cisterciense de vivir la Regla de San Benito de Nursia, actualizado para nuestros días. Este modo cisterciense lo vivimos comunitariamente en un ambiente de gozosa soledad y silencio, oración, trabajo y sencillez de vida. Nos identificamos con el Cristo pobre y orante que va al desierto y, desde allí, hace suya la voluntad del Padre para la salvación del género humano, entregándose en la cruz por amor y alcanzando así la gloria de la resurrección. Consagrados a Dios, ofrecemos nuestras vidas para la salvación de todos los hombres. La oración es la tarea central del monje. Oración silenciosa que el Espíritu Santo inspira en su corazón; oración que brota de su contacto asiduo con la Palabra de Dios; oración de la Iglesia, cuando siete veces al día alaba a Dios e intercede comunitariamente celebrando la Liturgia de las Horas y la Eucaristía. El monje es una mano que trabaja, una mente que piensa y un corazón que ora y ama. La oración lo especifica y caracteriza. La oración orienta y da sentido a su vida. A partir de ella, hace todo lo demás.