Chocolates

Los Monjes Trapenses de Santa María de Miraflores, tratamos de vivir el lema de la Regla de San Benito: “orar y laborar”, por eso, en el año 1996, la “Chocolatería” surge como una necesidad de desarrollar una actividad rentable, pero que permitiera la integración, al trabajo comunitario, de la mayor parte de los hermanos.

Teníamos ya una “Agroindustria”, lo que para nosotros significaba trabajar en el envasado de frutos secos, que luego fuimos combinando con vinos, en una hermosa y rústica caja de madera.

La confección de chocolates, en ese candor inicial, se presentaba como una actividad sencilla… la experiencia fue moderando ese fervor novicio; pero no nos desanimamos y continuamos en esa dirección.

Con la colaboración de algunos hermanos y de algunos técnicos, salió el primer prototipo de “olla templadora”, que funcionó y nos facilitó enormemente el proceso de preparación del chocolate. Las primeras bandejas de nuestro chocolate sólido, antes de conseguir una máquina dosificadora, fueron rellenas manualmente.

Al principio hicimos varias incursiones con frutas confitadas y chocolate, pero fueron tres nuestros productos estrellas: chocolate blanco con almendras tostadas y frutas confitada molida; chocolate de leche con almendras tostadas y/o macadamias y pistachos; y conejitos de chocolate de leche con canela. Con el tiempo, optamos por las combinaciones de chocolate de leche, con y si almendras; chocolate semi amargo, con almendras o con esencia de menta y chocolate blanco.

Hacer chocolate, como la vida misma, requiere de un proceso que es lento y que demanda mucha paciencia, si uno quiere obtener un resultado bueno. Este proceso es el “templado” del chocolate, que comenzamos con uno o dos días de anticipación; hay que esperar para que el chocolate tome su consistencia, para que llegue a su punto justo, como la vida (y junto con el chocolate, nosotros también nos vamos templando…).

El año 1994 obtuvimos nuestra primera resolución del Servicio Nacional de Salud, para la elaboración artesanal de chocolate. Vinieron, luego, mejoramientos en los procesos de refrigeración y automatización, que han puesto a prueba nuestra perseverancia e inventiva. Es de destacar que la tecnología y la fabricación de nuestro túnel de frío y nuestras dosificadoras, son enteramente de ingenieros chilenos. Conjuntamente comenzamos a incursionar y adoptar algunas estrategias comerciales y trabajamos en presentaciones un poco más elaborados; ya en 1997 una primera cadena de supermercados, en Santiago, nos abrió sus puertas.

En 1996 adquirimos nuestra primera Templadora profesional, para 100 kilos de chocolate; actualmente tenemos una Templadora con capacidad para 200 kilos de una vez.

Nuestro “Chocolate Trapense” sigue gozando de gran prestigio y agradecemos a nuestros fieles amigos y consumidores. Ha pasado el tiempo desde los tímidos inicios, pero seguimos procurando que nuestros productos, fruto de nuestro trabajo manual, continúen siendo parte del sentido espiritual de nuestra vida y, como tal, pueda ser recibido y compartido por quienes lo reciban.